dimarts, 11 de novembre del 2008

Las hormigas


Estoy cansada, he recorrido la ciudad, calle arriba, abajo, sin piedad y mis pies ya piden una pausa. Este será el sitio adecuado; una pequeña plaza, caótica, pero con encanto, y sobre todo viva.

El bar es, como explicarlo, ¿cutre?, ¿sucio? Pero en fin no importa, quiero un café con leche, un te, lo que sea.

Con dificultades, el chico que sirve en el tugurio me ha entendido, otra cosa es que no se que me servirá ¡bien! un capuchino que me ayudará a mitigar el calor, la fatiga.

¡Mierda! A la taza blanca y limpia, con el liquido marrón ansiado, se le ha despegado el asa, ella y todo su contenido ha ido a parar, parte a mis pantalones, que a su vez han cambiado de color, del crema al crema con lunares, y al suelo.

¡Dios mío! ¡Me he convertido en asesina de hormigas! el tsunami del café y la leche se ha llevado por delante tropecientas vidas de estos alineados y alienados insectos.

Ellas, hembras estériles, ápteras, con una visión pobre, siempre a ras de suelo, Obreras por culpa de una dieta de hidrato de carbono, otra cosa hubiera sido si se hubieran dedicado a la proteína, serían reinas, aunque no se yo, toda la vida con prole y encerrada, (pero al menos una vez en la vida habría volado, y buscado un lugar para que los machos la fecundaran) responsables de obtener alimentos para su colonia, de construir su nido, de cuidar a las crías... están ahora perdidas en el mundo de la nada.

¿Las echaran de menos? Siempre he leído que son sociables pero !son tantas!

Estos artrópodos, insectos, himenópteros, formicoideas ¿De que especie serán? Acróbatas(no hacen malabarismos en el aire), aterciopelada de los árboles(aquí no hay ), cortadoras de hojas (bueno, podrían ser llevan trocitos entre las antenas), de campo (no se), del pavimento (no parece), falsa mielera (supongo que éstas tienen algo que ver con la miel, aquí no veo colmenas), grande amarillo (ni son grandes ni amarillas), loca (a simple vista soy incapaz de apreciarlo, tendría que sentarlas en el diván), pirámide (que va), argentina (seguro que no), carpintera (tiene posibilidades, si el trabajo lo ha hecho en el nido), cosechadora (la que mas), de fuego ( no, no escupen fuego por ningún lado), olorosa (si solo huelen las que están vivas…, pero no, tampoco), faraona (si fueran de esta especie me sentiría doblemente culpable, es que suena tan bien su nombre. Faraona, ¡ahí es ná!), pequeña negra (otra posibilidad, son negras y pequeñas, aunque supongo que todas son pequeñas ¿no?)… ¡Son 3.500 diferentes! ¿A cual de ellas habré reducido la población?

Vuelven a rehacer filas, con sus antenas, huelen, degustan y tocan y consiguen unirse a la anterior, a pesar de que faltan entre ellas un sinnúmero de víctimas.

No han podido defenderse de la catástrofe natural, ni con sus chorros de ácido fórmico, ni con su mordedura; el café ha sido su final y eso si, responsables de su función en el hormiguero, veo que no han soltado el trozo de hoja que llevaban.

¡Descansen en paz!

11.11.08 Teresa

Foto: hormigas en Tikal (Guatemala)

1 comentari:

Joan P ha dit...

gran historia! Eres la Raymond Carver Catalana. Felicidades!