EXERCICI
Un home agafa l`ascensor i troba a la veïna molt emprenyada. Li diu que si no fa callar al seu gos avisarà a la policia. Es queda de pedra : ell no té gos, ni dona, ni fill. Viu sol. A mitja nit el desperta de sobte el timbre histèric de la porta. La veïna ?, no un “urbano”. El deixa passar i es comprova que ell no te gos.
En ese mismo instante suena el timbre histérico de la puerta.
Roger : Ya va, ya va.. ¿quien puede ser a estas horas?
Urbano :¿Señor Roger Centelles ?
Roger :Si soy yo oficial
Urbano :Tiene una denuncia, interpuesta por una vecina del edificio. Dice que usted posee un perro que la molesta con sus ladridos.
Roger :Perdón. De que perro me habla?, si yo no tengo ninguno.
Urbano :Bueno ..mire , me manda el juez con una orden, bebo cerciorarme y redactar un acta de lo que sucede. ¿puedo pasar ?
Roger .Si, pase pase, pero es que aquí no hay ningún perro.
Urbano :La cocina ?
Roger :Por aquí oficial.
Urbano :Bien. En la cocina no se ve nada extraño,(escribe en el informe)Puedo ver el baño?.
Roger :A la derecha por el pasillo.¡pero que ocurrencia!, escúcheme oficial, le digo que no tengo ningún perro.
Urbano :¡Tranquilo señor !(levantó la voz), de momento está todo bien, nada raro. Déjeme ver la sala de estar.
Roger :Si pase es allí.
Urbano :A ver que tenemos por aquí, ¿ y esta correa ?
Roger :Bueno.. no se, ¿ pero de donde salió? Eso no estaba antes, ¿verdad?.
Urbano :Que insinúa , que la he puesto yo ?
Roger :¡No..! solo digo que esa correa no es mía, tiene que creerme oficial.
Urbano :Le creo señor, pero debo cumplir con mi deber y revisar todo el piso, ¿ de acuerdo?
Roger :Si está bien, pero es que...
Urbano :Silencio. Oigo ladrar un perro. Los ladridos vienen desde la habitación.
Roger :Pero que dice , esta loco oficial ! Aquí no hay ningún perro se lo aseguro. Y no pasará a la habitación, ¡pero que es esta locura!.
Urbano :Ya me colmo la paciencia. Queda detenido por desacato a la autoridad, por intento de engaño, por tener un perro molestando a los vecinos, etc. etc. etc...
Roger : Que hace con esas esposas, yo no soy ningún criminal, y no tengo perro.....
Urbano : No se resista, a ver quédese quieto mientras se las coloco . Ahora si, venga vamos a la habitación que quiero ver el perro.
El oficial lo llevaba casi a la rastra, este aún consternado por el suceso, caminaba a duras penas. Justo al abrir la puerta,se siente el ruido de un cuerpo cayendo de la cama. Era Roger que despertaba de una pesadilla.
Roger : Vaya que sueño más feo he tenido.
En ese mismo instante suena el timbre histérico de la puerta.
Roger : Ya va, ya va..Pero quien puede ser a estas horas...
: Señor Roger Centelles?. (EL URBANO)
HUGO PEREZ 01/09
dissabte, 31 de gener del 2009
dimecres, 28 de gener del 2009
Fría sabe mejor
-Señora Fina, le recuerdo que ya no tengo perro.
-Mire Juan, ya está bien de jugar conmigo. Su balcón es el único que tengo encima y los pipís sólo pueden caer de él.
-Tranquilícese ¿Cómo va a caerle nada desde mi balcón? No tengo ni plantas. Pase. Pase de una vez y compruébelo usted misma.
La mujer, con gesto altivo, siguió a su vecino hasta llegar al amplio comedor. Juan se paró delante de la cristalera, abrió y se apartó a un lado.
-Mire.
Fina salió al balcón. Efectivamente estaba completamente vacío y el suelo con polvo. Parecía que no lo había pisado nadie en días.
Tenía que reconocer que no había ni perro ni plantas ni nada de nada y aún así no estaba convencida.
Dignamente, con la cabeza bien alta, sin disculparse, volvió a su casa.
No había pasado ni media hora que ya estaban otra vez los ladridos.
“Maldito chucho” pensaba.
Se iba a volver loca. No podían ser imaginaciones suyas. Abajo no vivía nadie y además el agüilla amarillenta siempre venía del balcón de Juan y eran meadas de perro, seguro, además ella no estaba sorda ni ciega. Aunque si debía ser sincera al perro no lo había visto desde hacía meses. ¿Y si le mintió cuando le dijo que había muerto? Pero entonces ¿Dónde lo escondía? No podía ser. Era su imaginación. Los dichosos nervios otra vez.
Juan, con gesto lento, apretó el botón de stop y los ladridos de su querido Boby dejaron de oírse. Con la misma parsimonia salió al balcón y derramó el líquido por una de las esquinas.
-Ahora sí que te va a molestar el perro. Imbécil.
-Mire Juan, ya está bien de jugar conmigo. Su balcón es el único que tengo encima y los pipís sólo pueden caer de él.
-Tranquilícese ¿Cómo va a caerle nada desde mi balcón? No tengo ni plantas. Pase. Pase de una vez y compruébelo usted misma.
La mujer, con gesto altivo, siguió a su vecino hasta llegar al amplio comedor. Juan se paró delante de la cristalera, abrió y se apartó a un lado.
-Mire.
Fina salió al balcón. Efectivamente estaba completamente vacío y el suelo con polvo. Parecía que no lo había pisado nadie en días.
Tenía que reconocer que no había ni perro ni plantas ni nada de nada y aún así no estaba convencida.
Dignamente, con la cabeza bien alta, sin disculparse, volvió a su casa.
No había pasado ni media hora que ya estaban otra vez los ladridos.
“Maldito chucho” pensaba.
Se iba a volver loca. No podían ser imaginaciones suyas. Abajo no vivía nadie y además el agüilla amarillenta siempre venía del balcón de Juan y eran meadas de perro, seguro, además ella no estaba sorda ni ciega. Aunque si debía ser sincera al perro no lo había visto desde hacía meses. ¿Y si le mintió cuando le dijo que había muerto? Pero entonces ¿Dónde lo escondía? No podía ser. Era su imaginación. Los dichosos nervios otra vez.
Juan, con gesto lento, apretó el botón de stop y los ladridos de su querido Boby dejaron de oírse. Con la misma parsimonia salió al balcón y derramó el líquido por una de las esquinas.
-Ahora sí que te va a molestar el perro. Imbécil.
dimarts, 27 de gener del 2009
El perro
El perro
Ring, ring…
- Sr. Romero, abra por favor, soy de la Guardia Urbana. ¿Me oye?_ el agente resopló como si así pudiera quitarse el agobio que le producía tener que llamar a la puerta de un ciudadano a las 3 de la madrugada mientras la vecina le increpaba.
Ring, ring…
- ¡Se lo advertí! ¿Creía que no sería capaz de llamar a la policía? ¡Cómo puede dormir con esos ladridos! Usará tapones para los oídos… _ Aparición estaba que se tiraba de los pelos, llevaba ya 4 noches sin dormir por culpa de los ladridos del perro y encima ningún vecino parecía haberlos oído. Estaba tan cansada que nunca acertaba al pagar la barra de pan de fibra, claro que tampoco acertaba cuando dormía.
- Señora, por favor, retírese y déjeme hacer mi trabajo… _volvió a resoplar_ Sr. Romero, ¿puede por favor abrir la puerta?
- Voy, voy… pero ¿qué demonios pasa? ¿Hay un incendio? ¿Mi ex mujer les ha dicho que soy un terrorista? ¡Un momento que me visto! _Cecilio tenía claro que no podía salir en calzoncillos, así que buscó el albornoz y se enfundó en él mientras giraba la llave_ Buenas… ¿madrugadas? ¡¿Se puede saber en qué diantres puedo ayudarles que es tan urgente?!
- Buenas noches Sr. Romero, lamento molestarle a estas horas. Soy el agente Gutiérrez. Hemos recibido una llamada de su vecina avisándonos de que su perro estaba armando un gran escándalo.
- Cómo ya le he dicho a Aparición yo no tengo perro. Vivo sólo. La antena de la tele no funciona, no tengo pilas en la radio y sí, fumo pero mi tos no es como para confundirla con un perro…
- Lo lamento Sr. Romero.
- Cecilio.
- ¿Perdón?
- Que me llamo Cecilio.
- Sí, Cecilio Romero, lo pone en su buzón.
- Quiero decir que puede usted llamarme Cecilio.
- De acuerdo, usted puede llamarme Agente.
- ¿Me permite pasar para comprobarlo?
- ¿Qué me llamo Cecilio?
- No, si tiene perro.
- Pase, pase… ¿quiere un vaso de agua o no puede beber en acto de servicio?
- Podemos beber Cecilio, pero sólo si nos hemos sacado el carnet de dromedario y así no tenemos que ir al baño.
- Bien, entonces ¿tiene el carnet y tiene sed?
- Tengo el carnet y no tengo sed, gracias.
- ¿Ella también tiene que entrar?
- Señora… haga el favor de esperar fuera…
- ¡No me da la gana!
- Déjela, déjela… mejor que lo vea ella misma o no se creerá que estoy sólo.
Pase Sra. Aparición, pase. Husmeé lo que quiera, y si le apetece fregarme los platos no se moleste que tengo lavavajillas.
- ¡Qué grosero es usted Cecilio!
- Señora… _el agente lejos de perder la paciencia empezaba a encontrar divertida la situación_ Cecilio, ¿me jura usted que no tiene perro?
- No le juro nada que soy ateo, pero le confirmo que no, que no tengo perro.
- ¿Pero cómo puedes decir eso Cecilio? ¡Si lo estamos oyendo!
- Señora yo no oigo nada…
- Pues debería pasar por el otorrino usted también agente…
- A mi aparato de escucha no le pasa nada, no se me pase…
- ¿Me quieren volver loca?
- Aparición, que no tengo perro… _Cecilio ya le hablaba con esa condescendencia que se usa con los niños, los enfermos o con la que te tratan en el banco cuando tienes que pagarles una comisión.
- ¡Pero si lo estoy oyendo! Ladra como un condenado… ¡Míralo! Está ahí, ¿cómo te atreves a negar la evidencia?
- Señora, ahí ¿dónde es? Yo no lo veo…
- Delante de la puerta, ¿cómo puede ser que no lo vea?
- Ahí no hay nada_ Cecilio se encamina a la puerta y se para justo delante_ ¿lo ve?
- Al perro sí, claro que lo veo y no parece que le caiga muy bien Cecilio…
- Oiga Cecilio _el agente se lo lleva a un rincón donde Aparición no les oiga_ ¿cree usted que esta mujer está en sus cabales?
- Mire agente, por cierto, no me ha dicho usted su nombre…
- Agente.
- Bueno, bueno, si no me lo quiere usted decir…
- No, no me ha entendido, que me llamo Agente… una broma de mi padre que era muy cachondo además de policía y un jugador que jamás ganó una apuesta por eso me pusieron Agente…
- Disculpen, pero, ¿pueden hacer algo para que el perro se calle de una vez?
- ¿Pero qué perro señora? _el agente Agente cada vez estaba más en su salsa con aquella intervención_ Lo que le decía, ¿su vecina… no está muy sana del cerebro, verdad?
- Por el barrio dicen que antes era una famosa vidente, pero que un día se enamoró de un fantasma y desde entonces no ejerce. Ella dice que viven juntos, que se llama Amancio y que están muy enamorados y que además él es un gran amante…
- Pues no lo entiendo..
- ¿El qué? ¿Qué sea vidente? ¿Qué viva con un fantasma? Muchas personas viven con uno, claro que todos le ven, al suyo no…
- No, lo que no entiendo es cómo puede ser un buen amante si es etéreo… ¿o es un ectoplasma?
- Pues no lo sé… Jamás se me ocurrió preguntarlo… si hubiera sido el fantasma de Marilyn Monroe…
- ¡Me está mirando! El perro me está mirando. Ven perrito, ven. Oh ¡que dulce! ¿Cecilio no te da de comer? Si prometes no ladrar te llevo a casa y te doy un filete que tengo en la nevera…
- Cecilio ¿entiende usted algo?
- Creo que se han hecho amigos
- ¿Yo y esa? ¡Imposible, me da grima!
- No, ella y el perro.
- Pero si no hay perro.
- Mire usted y yo sabemos que no lo hay, pero ella cree que sí… y si se lo lleva, en su imaginación claro, usted acaba con la intervención y yo puedo volver a la cama.
- ¡Ah! Fantástico… pues a ver si se lo lleva… Señora… ¿señora?
- ¿Sí agente?
- ¿Cree usted que el caso queda resuelto? ¿Puedo irme?
- Por supuesto, del perro ya me encargo yo. Vamos perrito, ven conmigo, te llevaré a tu nueva casa, pero no puedes ladrar, ¿eh? Que Amancio tiene el sueño muy ligero…
- Bien agente Agente, ¿quiere ahora un vaso de agua?
- No Cecilio, gracias. Sigo sin sed pese a tener carnet de dromedario. Debo marcharme, he dejado el coche patrulla en doble fila y los de la grúa no perdonan ni a los del gremio cuando el Ayuntamiento está de recaudación…
- Bien, pues ha sido un placer conocerle.
- Lo mismo digo, si alguna vez necesita algo no dude en llamarme.
- Si alguna vez tiene sed ya sabe donde tiene un grifo.
- Adiós.
- Adiós
- Cecilio cierra la puerta de casa y mientras avanza por el pasillo y se va quitando el albornoz se dice a sí mismo: “¡menos mal! Creí que jamás me libraría del maldito perro fantasma!”
Ring, ring…
- Sr. Romero, abra por favor, soy de la Guardia Urbana. ¿Me oye?_ el agente resopló como si así pudiera quitarse el agobio que le producía tener que llamar a la puerta de un ciudadano a las 3 de la madrugada mientras la vecina le increpaba.
Ring, ring…
- ¡Se lo advertí! ¿Creía que no sería capaz de llamar a la policía? ¡Cómo puede dormir con esos ladridos! Usará tapones para los oídos… _ Aparición estaba que se tiraba de los pelos, llevaba ya 4 noches sin dormir por culpa de los ladridos del perro y encima ningún vecino parecía haberlos oído. Estaba tan cansada que nunca acertaba al pagar la barra de pan de fibra, claro que tampoco acertaba cuando dormía.
- Señora, por favor, retírese y déjeme hacer mi trabajo… _volvió a resoplar_ Sr. Romero, ¿puede por favor abrir la puerta?
- Voy, voy… pero ¿qué demonios pasa? ¿Hay un incendio? ¿Mi ex mujer les ha dicho que soy un terrorista? ¡Un momento que me visto! _Cecilio tenía claro que no podía salir en calzoncillos, así que buscó el albornoz y se enfundó en él mientras giraba la llave_ Buenas… ¿madrugadas? ¡¿Se puede saber en qué diantres puedo ayudarles que es tan urgente?!
- Buenas noches Sr. Romero, lamento molestarle a estas horas. Soy el agente Gutiérrez. Hemos recibido una llamada de su vecina avisándonos de que su perro estaba armando un gran escándalo.
- Cómo ya le he dicho a Aparición yo no tengo perro. Vivo sólo. La antena de la tele no funciona, no tengo pilas en la radio y sí, fumo pero mi tos no es como para confundirla con un perro…
- Lo lamento Sr. Romero.
- Cecilio.
- ¿Perdón?
- Que me llamo Cecilio.
- Sí, Cecilio Romero, lo pone en su buzón.
- Quiero decir que puede usted llamarme Cecilio.
- De acuerdo, usted puede llamarme Agente.
- ¿Me permite pasar para comprobarlo?
- ¿Qué me llamo Cecilio?
- No, si tiene perro.
- Pase, pase… ¿quiere un vaso de agua o no puede beber en acto de servicio?
- Podemos beber Cecilio, pero sólo si nos hemos sacado el carnet de dromedario y así no tenemos que ir al baño.
- Bien, entonces ¿tiene el carnet y tiene sed?
- Tengo el carnet y no tengo sed, gracias.
- ¿Ella también tiene que entrar?
- Señora… haga el favor de esperar fuera…
- ¡No me da la gana!
- Déjela, déjela… mejor que lo vea ella misma o no se creerá que estoy sólo.
Pase Sra. Aparición, pase. Husmeé lo que quiera, y si le apetece fregarme los platos no se moleste que tengo lavavajillas.
- ¡Qué grosero es usted Cecilio!
- Señora… _el agente lejos de perder la paciencia empezaba a encontrar divertida la situación_ Cecilio, ¿me jura usted que no tiene perro?
- No le juro nada que soy ateo, pero le confirmo que no, que no tengo perro.
- ¿Pero cómo puedes decir eso Cecilio? ¡Si lo estamos oyendo!
- Señora yo no oigo nada…
- Pues debería pasar por el otorrino usted también agente…
- A mi aparato de escucha no le pasa nada, no se me pase…
- ¿Me quieren volver loca?
- Aparición, que no tengo perro… _Cecilio ya le hablaba con esa condescendencia que se usa con los niños, los enfermos o con la que te tratan en el banco cuando tienes que pagarles una comisión.
- ¡Pero si lo estoy oyendo! Ladra como un condenado… ¡Míralo! Está ahí, ¿cómo te atreves a negar la evidencia?
- Señora, ahí ¿dónde es? Yo no lo veo…
- Delante de la puerta, ¿cómo puede ser que no lo vea?
- Ahí no hay nada_ Cecilio se encamina a la puerta y se para justo delante_ ¿lo ve?
- Al perro sí, claro que lo veo y no parece que le caiga muy bien Cecilio…
- Oiga Cecilio _el agente se lo lleva a un rincón donde Aparición no les oiga_ ¿cree usted que esta mujer está en sus cabales?
- Mire agente, por cierto, no me ha dicho usted su nombre…
- Agente.
- Bueno, bueno, si no me lo quiere usted decir…
- No, no me ha entendido, que me llamo Agente… una broma de mi padre que era muy cachondo además de policía y un jugador que jamás ganó una apuesta por eso me pusieron Agente…
- Disculpen, pero, ¿pueden hacer algo para que el perro se calle de una vez?
- ¿Pero qué perro señora? _el agente Agente cada vez estaba más en su salsa con aquella intervención_ Lo que le decía, ¿su vecina… no está muy sana del cerebro, verdad?
- Por el barrio dicen que antes era una famosa vidente, pero que un día se enamoró de un fantasma y desde entonces no ejerce. Ella dice que viven juntos, que se llama Amancio y que están muy enamorados y que además él es un gran amante…
- Pues no lo entiendo..
- ¿El qué? ¿Qué sea vidente? ¿Qué viva con un fantasma? Muchas personas viven con uno, claro que todos le ven, al suyo no…
- No, lo que no entiendo es cómo puede ser un buen amante si es etéreo… ¿o es un ectoplasma?
- Pues no lo sé… Jamás se me ocurrió preguntarlo… si hubiera sido el fantasma de Marilyn Monroe…
- ¡Me está mirando! El perro me está mirando. Ven perrito, ven. Oh ¡que dulce! ¿Cecilio no te da de comer? Si prometes no ladrar te llevo a casa y te doy un filete que tengo en la nevera…
- Cecilio ¿entiende usted algo?
- Creo que se han hecho amigos
- ¿Yo y esa? ¡Imposible, me da grima!
- No, ella y el perro.
- Pero si no hay perro.
- Mire usted y yo sabemos que no lo hay, pero ella cree que sí… y si se lo lleva, en su imaginación claro, usted acaba con la intervención y yo puedo volver a la cama.
- ¡Ah! Fantástico… pues a ver si se lo lleva… Señora… ¿señora?
- ¿Sí agente?
- ¿Cree usted que el caso queda resuelto? ¿Puedo irme?
- Por supuesto, del perro ya me encargo yo. Vamos perrito, ven conmigo, te llevaré a tu nueva casa, pero no puedes ladrar, ¿eh? Que Amancio tiene el sueño muy ligero…
- Bien agente Agente, ¿quiere ahora un vaso de agua?
- No Cecilio, gracias. Sigo sin sed pese a tener carnet de dromedario. Debo marcharme, he dejado el coche patrulla en doble fila y los de la grúa no perdonan ni a los del gremio cuando el Ayuntamiento está de recaudación…
- Bien, pues ha sido un placer conocerle.
- Lo mismo digo, si alguna vez necesita algo no dude en llamarme.
- Si alguna vez tiene sed ya sabe donde tiene un grifo.
- Adiós.
- Adiós
- Cecilio cierra la puerta de casa y mientras avanza por el pasillo y se va quitando el albornoz se dice a sí mismo: “¡menos mal! Creí que jamás me libraría del maldito perro fantasma!”
dimarts, 20 de gener del 2009
reencuentro
- ¿Sandra?
- ¿Sí? ¡¡¡Sara!!!... Cuanto tiempo... ¿Qué haces aquí? No sabía que te interesara la vela y la inclusión social...
- Bueno, en verdad lo que me interesa es el técnico que lleva el proyecto... ¿Y a ti? ¿Qué o quién te interesa?
- Mi sobrino, sufrió un accidente hace 5 años y forma parte de los navegantes del proyecto. ¿Qué hay del técnico? ¿Esa sonrisa se debe a él?
- A él se deben mis agujetas... ja, ja, ja... La sonrisa es por encontrarte. ¿Cómo va todo con Manuel?
- Bien, bien...
- No lo dices muy convencida...
- La verdad Sara... ¿te apetece que nos escapemos y nos tomamos una cerveza?
- Justo al salir hay una cafetería, vamos y me cuentas.
(...)
- Dos cañas, por favor. Bien cuéntame Sandra, ¿Qué es lo que pasa? ¿Tiene una nueva amante?
- Al contrario, ese es el problema. Todo iba mucho mejor cuando éramos amantes.
- Bueno, dicen que eso es normal. No es lo mismo ser con quien pasa los buenos ratos que quien le lava los calzoncillos...
- Lo sé. Pero... voy a preguntarte algo y espero que seas sincera conmigo...
- Claro, no lo dudes... ¡desembucha!
- Mientras tú estuviste casada con él... ¿se pasaba el día tirado en el sofá? sin ganas de hacer cosas juntos, sin risas...
- Sí, excepto cuando tenía una amante. Entonces era divertido, conversaba, salíamos cada semana... Era como estar casada con 2 hombres diferentes. Uno gris, triste, sin motivaciones y otro con ganas de comerse el mundo y disfrutar. En esos meses que le duraba el lío era cuando estábamos mejor.
- Lo que imaginaba... Entonces el problema es que no ha tenido amantes desde que yo dejé de serlo para pasar a ser su mujer y tú desapareciste de su vida.
- Pues no sabes cómo lo siento. ¿Y no se interesa por nadie o es qué ha perdido ese físico espectacular y ya no le hacen caso?
- No, no. Está buenísimo todavía. Pero creo que te echa de menos...
- ¿A mí?
- Sí, a ti. A veces le veo en el ordenador mirando tu facebook, leyendo tu blog... Siempre he sabido que os llevabais muy bien, no sólo en la cama...
- Ja, ja, ja... siento reírme pero no me imaginaba tener ese poder... ja, ja, ja... lo siento, lo siento... me encantaría ayudarte pero no sé qué decirte o que podría hacer...
- ¿Tú le echas de menos?
- Sinceramente, ¿eso me has pedido, no? que sea sincera... A veces sí. Él era mi mejor amigo y todavía no sé porqué perdimos el contacto... Jamás le cuestioné que tuviera amantes, ni que decidiera casarse contigo... Nunca le he reprochado nada.
- Bueno, eso fue culpa mía. Me daba igual que tuviera amantes mientras no fueras tú. Eres la única que le conoce bien y que podía alejarle de mí...
- Y tú has sido su mejor amante, jamás fuimos tan felices como cuando estuvo contigo...
- Y... mmmm... esto... Tú... tú... ¿volverías a quedar con él?
- ¡Vaya! ¿Realmente está mal la cosa, no? es broma... no te preocupes. Sí, me encantaría volver a verle y a otras cosas... la verdad. ¿En qué estás pensando?
- ¿Te gustaría ser su amante? Yo no le diría nada, claro. Interpretaría ese mismo papel que interpretaste tú, haciendo ver que no me entero de nada... Quiero recuperar al Manuel de antes. Al divertido, apasionado, al que se preocupaba por mi... y ¿quién mejor que tú?
- ¡Joder Sandra! Esto sí que no me lo esperaba... Mira, vamos a hacer una cosa... le dejaré un mensaje con segundas intenciones en su muro, si responde quedaré con él y ya veremos qué pasa a partir de ahí... Tanto por mi parte como por la suya... ¿Qué te parece?
- ¡Perfecto! ¡Me parece perfecto! y ahora cuéntame... ¿Qué tal con el técnico?
- ¿Sí? ¡¡¡Sara!!!... Cuanto tiempo... ¿Qué haces aquí? No sabía que te interesara la vela y la inclusión social...
- Bueno, en verdad lo que me interesa es el técnico que lleva el proyecto... ¿Y a ti? ¿Qué o quién te interesa?
- Mi sobrino, sufrió un accidente hace 5 años y forma parte de los navegantes del proyecto. ¿Qué hay del técnico? ¿Esa sonrisa se debe a él?
- A él se deben mis agujetas... ja, ja, ja... La sonrisa es por encontrarte. ¿Cómo va todo con Manuel?
- Bien, bien...
- No lo dices muy convencida...
- La verdad Sara... ¿te apetece que nos escapemos y nos tomamos una cerveza?
- Justo al salir hay una cafetería, vamos y me cuentas.
(...)
- Dos cañas, por favor. Bien cuéntame Sandra, ¿Qué es lo que pasa? ¿Tiene una nueva amante?
- Al contrario, ese es el problema. Todo iba mucho mejor cuando éramos amantes.
- Bueno, dicen que eso es normal. No es lo mismo ser con quien pasa los buenos ratos que quien le lava los calzoncillos...
- Lo sé. Pero... voy a preguntarte algo y espero que seas sincera conmigo...
- Claro, no lo dudes... ¡desembucha!
- Mientras tú estuviste casada con él... ¿se pasaba el día tirado en el sofá? sin ganas de hacer cosas juntos, sin risas...
- Sí, excepto cuando tenía una amante. Entonces era divertido, conversaba, salíamos cada semana... Era como estar casada con 2 hombres diferentes. Uno gris, triste, sin motivaciones y otro con ganas de comerse el mundo y disfrutar. En esos meses que le duraba el lío era cuando estábamos mejor.
- Lo que imaginaba... Entonces el problema es que no ha tenido amantes desde que yo dejé de serlo para pasar a ser su mujer y tú desapareciste de su vida.
- Pues no sabes cómo lo siento. ¿Y no se interesa por nadie o es qué ha perdido ese físico espectacular y ya no le hacen caso?
- No, no. Está buenísimo todavía. Pero creo que te echa de menos...
- ¿A mí?
- Sí, a ti. A veces le veo en el ordenador mirando tu facebook, leyendo tu blog... Siempre he sabido que os llevabais muy bien, no sólo en la cama...
- Ja, ja, ja... siento reírme pero no me imaginaba tener ese poder... ja, ja, ja... lo siento, lo siento... me encantaría ayudarte pero no sé qué decirte o que podría hacer...
- ¿Tú le echas de menos?
- Sinceramente, ¿eso me has pedido, no? que sea sincera... A veces sí. Él era mi mejor amigo y todavía no sé porqué perdimos el contacto... Jamás le cuestioné que tuviera amantes, ni que decidiera casarse contigo... Nunca le he reprochado nada.
- Bueno, eso fue culpa mía. Me daba igual que tuviera amantes mientras no fueras tú. Eres la única que le conoce bien y que podía alejarle de mí...
- Y tú has sido su mejor amante, jamás fuimos tan felices como cuando estuvo contigo...
- Y... mmmm... esto... Tú... tú... ¿volverías a quedar con él?
- ¡Vaya! ¿Realmente está mal la cosa, no? es broma... no te preocupes. Sí, me encantaría volver a verle y a otras cosas... la verdad. ¿En qué estás pensando?
- ¿Te gustaría ser su amante? Yo no le diría nada, claro. Interpretaría ese mismo papel que interpretaste tú, haciendo ver que no me entero de nada... Quiero recuperar al Manuel de antes. Al divertido, apasionado, al que se preocupaba por mi... y ¿quién mejor que tú?
- ¡Joder Sandra! Esto sí que no me lo esperaba... Mira, vamos a hacer una cosa... le dejaré un mensaje con segundas intenciones en su muro, si responde quedaré con él y ya veremos qué pasa a partir de ahí... Tanto por mi parte como por la suya... ¿Qué te parece?
- ¡Perfecto! ¡Me parece perfecto! y ahora cuéntame... ¿Qué tal con el técnico?
En confianza
Marisa..- ¡Vaya! Mira quien viene por aquí, si es nuestra querida amiga.
Jordi..- No ironices y al toro que es una mona.
Marisa..- Lo sabía.
Jordi..- Ahora entiendo lo guapa que te has puesto.
Marisa..- Se ha cambiado el Look, eso es que algo no va bien. Un síntoma.
Jordi..- Ya te gustaría.
Marisa..- ¿A mi? ¡Qué más me da!
Jordi..- Mentirosa.
Paula..- ¡Hola! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?
Marisa..- Estupendamente, gracias ¿y tú?
Paula..- Bien, como siempre, trabajando, ya sabes, esas cosas.
Marisa..- Como todos. Te presento a Jordi, un amigo
(Se dan la mano)
Paula..- (Sonríe y hace un guiño a Marisa) .-Encantada
Marisa..- ¿Has venido sola?
Paula..- No, Javier está por ahí, ya sabes como es.
Marisa..- Ya lo creo
Jorge..-Qué fiesta tan agradable
Paula..-Es ideal para conocer gente nueva
Marisa..- ¿No te da miedo?
Paula..- ¿Por qué tendría que dármelo?
Marisa..- Mujer, conociendo los antecedentes de tu marido
Paula..- Si cada vez que trata con alguien tuviera que sospechar, no haría otra cosa. Javier es libre de ir a donde quiera y de hablar con quien le plazca.
Marisa..- Eso tiene que gustarle bastante.
Jordi..-Que envidia me da tu marido.
Paula..-Tenemos una relación de mutua confianza.
Marisa..-Ay Paula, cariño, te aconsejo que no te relajes, lo digo porque sé de qué hablo.
Paula..-Que antes de ser mi marido fuera el tuyo no significa que lo sepas todo de él.
Marisa..-Sé lo suficiente
Jordi..- ¿Cómo se lo hace Javier para estar tan libre? Deberías darme algún consejo, a mi
no me dejan ni respirar.
Paula..- Marisa, escucha lo que está diciendo, aflójale la cuerda.
Marisa..-Jordi y yo no somos pareja.
Jordi..-No, no somos pareja y eso que la quiero muchísimo pero lo nuestro es platónico.
Marisa..- A Jordi le gustan los crápulas como Javier
Jordi..-Perdonarme un momento que acabo de ver a un conocido. (Se aleja de las dos
mujeres)
Paula..- ¿No es un poco patético que te hagas acompañar por un homosexual?
Marisa..-Es más triste que te pongan los cuernos.
Paula..- Das por sentado que todos los maridos son infieles.
Marisa..- El mío lo fue y que conste que cuando me enteré de que había sido contigo me
alegré un montón porque al menos no era con una pelandusca.
Paula..- Me parece que aún no lo has superado.
Marisa..- Al contrario cielo, estoy mejor que nunca, de verdad, y lo digo en serio, Javier
y tú estáis hechos el uno para el otro.
(Suena el móvil de Paula que se aparta un momento para hablar) (Se acerca Javier y viendo a su mujer entretenida se dirige a Marisa y la besa)
Javier..- ¡Caramba, qué sorpresa!
Marisa..- Ya ves, el mundo es un pañuelo.
Javier..- Te veo muy bien ¿Qué haces para estar tan guapa?
Marisa..- Duermo a pierna suelta. No puedes imaginar lo tranquila que vivo.
(Regresa Jordi y le habla a Marisa al oído)
Jordi..- Chata, estás más guapa que ella, eso le ha tenido que doler.
Marisa..- (Con sonrisa de triunfo) .-Que tonto eres, si nos queremos un montón.
Amparo
Jordi..- No ironices y al toro que es una mona.
Marisa..- Lo sabía.
Jordi..- Ahora entiendo lo guapa que te has puesto.
Marisa..- Se ha cambiado el Look, eso es que algo no va bien. Un síntoma.
Jordi..- Ya te gustaría.
Marisa..- ¿A mi? ¡Qué más me da!
Jordi..- Mentirosa.
Paula..- ¡Hola! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?
Marisa..- Estupendamente, gracias ¿y tú?
Paula..- Bien, como siempre, trabajando, ya sabes, esas cosas.
Marisa..- Como todos. Te presento a Jordi, un amigo
(Se dan la mano)
Paula..- (Sonríe y hace un guiño a Marisa) .-Encantada
Marisa..- ¿Has venido sola?
Paula..- No, Javier está por ahí, ya sabes como es.
Marisa..- Ya lo creo
Jorge..-Qué fiesta tan agradable
Paula..-Es ideal para conocer gente nueva
Marisa..- ¿No te da miedo?
Paula..- ¿Por qué tendría que dármelo?
Marisa..- Mujer, conociendo los antecedentes de tu marido
Paula..- Si cada vez que trata con alguien tuviera que sospechar, no haría otra cosa. Javier es libre de ir a donde quiera y de hablar con quien le plazca.
Marisa..- Eso tiene que gustarle bastante.
Jordi..-Que envidia me da tu marido.
Paula..-Tenemos una relación de mutua confianza.
Marisa..-Ay Paula, cariño, te aconsejo que no te relajes, lo digo porque sé de qué hablo.
Paula..-Que antes de ser mi marido fuera el tuyo no significa que lo sepas todo de él.
Marisa..-Sé lo suficiente
Jordi..- ¿Cómo se lo hace Javier para estar tan libre? Deberías darme algún consejo, a mi
no me dejan ni respirar.
Paula..- Marisa, escucha lo que está diciendo, aflójale la cuerda.
Marisa..-Jordi y yo no somos pareja.
Jordi..-No, no somos pareja y eso que la quiero muchísimo pero lo nuestro es platónico.
Marisa..- A Jordi le gustan los crápulas como Javier
Jordi..-Perdonarme un momento que acabo de ver a un conocido. (Se aleja de las dos
mujeres)
Paula..- ¿No es un poco patético que te hagas acompañar por un homosexual?
Marisa..-Es más triste que te pongan los cuernos.
Paula..- Das por sentado que todos los maridos son infieles.
Marisa..- El mío lo fue y que conste que cuando me enteré de que había sido contigo me
alegré un montón porque al menos no era con una pelandusca.
Paula..- Me parece que aún no lo has superado.
Marisa..- Al contrario cielo, estoy mejor que nunca, de verdad, y lo digo en serio, Javier
y tú estáis hechos el uno para el otro.
(Suena el móvil de Paula que se aparta un momento para hablar) (Se acerca Javier y viendo a su mujer entretenida se dirige a Marisa y la besa)
Javier..- ¡Caramba, qué sorpresa!
Marisa..- Ya ves, el mundo es un pañuelo.
Javier..- Te veo muy bien ¿Qué haces para estar tan guapa?
Marisa..- Duermo a pierna suelta. No puedes imaginar lo tranquila que vivo.
(Regresa Jordi y le habla a Marisa al oído)
Jordi..- Chata, estás más guapa que ella, eso le ha tenido que doler.
Marisa..- (Con sonrisa de triunfo) .-Que tonto eres, si nos queremos un montón.
Amparo
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