dilluns, 16 de febrer del 2009

Mujer, niño, sofá

Canturreando, Natalia preparaba la comida del medio día. Su hijo de cuatro años jugaba en el salón con la abuela. Se oían las dos voces, animadas y felices.
Adivinaba la escena tantas veces repetida. Su madre, sentada en el sofá jugaba como una criatura más, la edad la había convertido en una persona divertida e infantil y Javi la adoraba. No se sabría decir cual de los dos era más juguetón y fantasioso.
De pronto, la joven, alertada por su sexto sentido de madre, sintió la necesidad de abandonar la cocina y acudir al salón.
Natalia quedó parada, algo no estaba claro, algo había sucedido, pero no veía el qué.
El niño jugaba con su pelota tirándola hacia la portería de fútbol.
-Javi…. ¿Qué es eso?
-Mira, mami, una portería – Javi estaba exultante de alegría.
-¿Y… y la abuela? ¿Y el sofá? – preguntó aterrorizada.
-Se han ido – Seguía lanzando la pelota una y otra vez al fondo de la red –He hecho lo que dice la abuela, cerrar los ojos y desear algo con mucha fuerza.
Natalia cerró los suyos y deseó que todo fuese un sueño.